Koralreef

An inconcluded life
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2003-07-01 02:01:07 (UTC)

La llegada

El 19 de junio de 1989 me fui de mi país para emprender
una aventura que marcaría el resto de mi vida. Dejé muchas
cosas atrás, incluyendo mis compañeros de secundaria con
quienes no compartí el último año ni la graduación. Pero
no me quejo ni me arrepiento.

Uno de esos compañeros era Eric C.
Eric estuvo conmigo en clases durante 3 años. Nos
sentábamos juntos en las mesas de contabilidad y me tocaba
compartir mi batería cuando ninguno de los dos había
estudiado para los exámenes.

Siempre fue un chico muy dulce e hiperactivo. Él no se
podía quedar callado y todo lo decía demasiado rápido.
Eric tenía un lunar increiblemente grande en su brazo
izquierdo y hacía todo lo posible por taparlo con la manga
de su camisa. Nunca entendió que ese era uno de sus sex
appeals. Sus cejas se unían justo en el medio de la frente
y sus largas pestañas hacían que su mirada fuera sensual y
a la vez llena de inocencia. Ese fue uno de los
grandes "crushes" de mi vida en high school. Pero bueno,
como es de esperarse él jamás me hizo caso y se hizo novio
de al menos dos niñas que yo me enteré. Compartí algunas
de sus confidencias de novios y nos reimos muchas veces.
No era mi mejor amigo, pero sí nos llevábamos super bien.
Cuando partí pensé que lo volvería a ver pues estábamos
todos aquí y nadie tenía por qué desaparecer.

Pero no fue así. Cuando volví, Eric se había ido a EEUU.
Su familia fue trasladada por el asunto de la Guerra y él
se tuvo que ir. No hubo despedida, no hubo intercambio de
direcciones, en fin, no hubo nada. Sólo se fue asi como se
van muchos de nuestros compañeros que pensamos que algún
día veremos pero nunca sucede por los caminos tan
distintos que cada uno toma.

En fin, mucha agua pasó por debajo del puente hasta que en
1998 debido a las vueltas que dan los emails ví el
apellido C. en uno de esos tantos mails que me llegan. Le
escribí a esa persona preguntándole si era familia de
Eric. BINGO! Y así fue como nos volvimos a contactar, via
email.

Hace dos semanas recibí un mail de él diciéndome que
vendría de visita, que le diera mis números. Y así fue
como el 23 de junio nos reencontramos.

Eran las 8.30am cuando soné el intercom de piso 7 en el
apartamento que tenía una impresionante vista del Océano
Pacífico. Su voz profunda contestó y con mucha
naturalidad le dije "soy yo!". Debo confesar que mis
manos sudaban de sólo pensar que habían pasado 14 años
desde la última vez que nos habíamos visto. "Ya bajo!", me
contestó. Y me senté a esperar.

El día anterior habíamos conversado brevemente por
teléfono hablando de cómo había sido su viaje de vuelta y
que había aterrizado práticamente directo a la disco.
Luego me contó que iría al cine y a cenar con unas amigas
asi que estaba full ocupado. "No importa, yo estoy de
vacaciones asi que si quieres, podemos ir mañana a San
Lorenzo para que recuerdes un poco de la historia de tus
raíces", le dije. Y así fue como esa mañana decidí usar
unos pantalones tipo cargo color kakhi, unas zapatillas de
hiking rockport verde olivo con negro y cordones rojo, un
polo shirt gris y mis gafas oscuras Calvin Klein tipo John
Lennon. Le había dicho que se iba a ensuciar asi que no
debería usar nada fancy.

Se escuchó el sonido de una puerta, y ahí estaba. Un t-
shirt café, un par de jeans y unos bowling shoes doble
tono en café y crema eran lo que traía puesto ese día. Nos
abrazamos tan pronto nos vimos y nos saludamos. Hubo una
pausa. Ambos nos estudiamos detenidamente. Han sido 14
años...

Sigo insistiendo que las huellas del tiempo hacen un
efecto fenomenal en los hombres ya que se ven más
interesantes y maduros. Su cabello, antes larguito y
enrulado tipo 80's, se había llenado de canas y lo tenía
cortísimo, estilo militar; y es que Eric estuvo cinco años
en el ARMY. A pesar de que traía un T-shirt, por su cuello
sobresalían los negros vellos de su pecho. Y su lunar...
su lunar se había ensanchado con sus biceps y lo tenía
recubierto de vellitos blancos. Sus cejas seguían unidas
y sus dientes se veían espectacularmente blancos y
derechos. Su labio inferior carnoso se veía ahora más
tentador que nunca. Se había transformado en todo un
hombre. Un metro 97 cms. me dejaban mirándolo literalmente
hacia arriba. Rompió el silencio diciendo "Estás
igualita, con tu cabello revuelto, como siempre!"

"Vamos, sube al auto que se nos hace tarde", le dije. Y
partimos hacia San Lorenzo. Primero pasamos a activar su
celular y de ahí nos fuimos por el Jungle Road camino a
Colón.

"Cuánto falta"? fue la pregunta del día. Y no dejó de
preguntarlo en todo el camino. Si, claro que nos
demoramos en llegar pero era porque estabamos paseando!
Y nos detuvimos en Colon 2000 a almorzar porque ya
cargábamos hambre y en San Lorenzo no hay nada para
comer. Asi que quedamos en Aspinwall. Desde que llegó a
Panamá, Eric no ha hecho más que comer mariscos. Él se
comió una grandísima cazuela de mariscos y yo un arroz
frito con vegetales de lo más rico. Después del almuerzo,
al fin emprendimos el camino al fuerte.

No hacía mucho sol y él tenía sus Armani puestos que de
paso se le veían divinos. Hablamos todo el camino y nos
reímos recordando miles de anécdotas de la escuela.
Finalmente llegamos al afanado fuerte. Están haciendo
trabajos de restauración, cosa que me alegró de
sobremanera porque ese es un lugar tan impresionante que
sería una pena que se dañara. Después de la clásica sesión
de fotos emprendimos el camino de vuelta. Nos detuvimos
en el Meliá a tomarnos una cervecita.

Llovía ténuemente y la entrada del hotel estaba
despejada. No había casi gente. Una lata porque no había
ambiente. Pero bueno igual decidimos entrar hasta el
restaurante y tomar una mesa oculta al final del
mismo. "Una chicha de aguacate por favor" le dijo él a la
mesera. Esta morena no pudo aguantarse la risa y entre
dientes le preguntó: "la quiere con sal o con azucar?
colada o con el afrecho?". La mirada de sorpresa de Eric
no podía ocultarse y se echó a reir. "Con azúcar por
favor y que sea para llevar". Ambos nos reimos y
terminamos tomándonos una Michelada de Corona. Entre
conversa y conversa le dije que durante High School había
tenido este crush horrible con él desde cuarto hasta
quinto año y se asombró. Se reía de asombro o de nervio,
no lo sé.

Al rato me preguntó que si yo llevaba un diario. Qué tipo
de pregunta es esa? Por qué se interesaría un hombre en
saber si una mujer lleva un diario?

"Si, incluso uno en línea"...


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