Koralreef

An inconcluded life
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2002-12-15 15:27:00 (UTC)

Nuestro legado

2002-12-15 14:43:45 (GMT)

Nuestro legado

Continúe ensuciando su cama y alguna noche terminará
asfixiándose en sus propios desperdicios".

Así habló el sabio jefe Seathl de la tribu de los Duwamish
hace 100 años. Que marchamos hacia el desastre total, lo
sabemos, que lo hacemos con los ojos abiertos, también lo
constatamos. Que todavía es posible salvarnos, eso
esperamos. Pero no será sembrando flores en el jardín y
musgos en materas, y cuidando palomas, y mimando perros, o
poniendo migajas de pan a los pajaritos en el marco de la
ventana. Si queremos salvarnos, las acciones que debemos
emprender son radicales, sin compasión, contundentes. Las
emprenderemos?

Pero, el fundamento que manejamos hoy para librar esta
batalla es deleznable, falso. La única motivación por la
lucha end efensa de la Naturaleza no es otra que la
amenaza que pende sobre la supervivencia del Hombre en el
Planeta Tierra. Más claro: se deben salvar los bosques
porque allí se purifica el aire que el Hombre respira; se
deben preservar los páramos y montañas porque allí nace el
agua que el hombre consume se deben mantener incontaminados
los ríos porque la salud del hombre depende de ellos; se
debe velar por la capa de ozono porque de no hacerlo el
hombre se "recalentaría"; se debe mimar el suelo porque si
se erosiona y empobrece el hombre no tendrá alimentos en la
mesa.

El hombre, el hombre, el Hombre!! A veces se siente
vegüenza en el Cosmos de pertenecer a una raza, como
la humana, cuyo motor supremo es el egoísmo. Un tema tan
serio, al menos tal parece, como la supervivencia del
hombre sobre el planeta, no se puede defender como un
basamento falso, El EGOISMO. Cuando el hombre, infatuado y
llevado de su ciencia y técnica, cada vez más poderosas
(suicidas?) solucione de otro modo sus necesidades de aire,
agua, comida, espacio... merced a síntesis químicas gracias
a poderosas campanas de vidrio bajo las cuales la vida
seguiría en reciclajes permanentes, entonces ya no
ímportarán ni los árboles, ni los hosques,tan
desesperadamente elogiados hoy, ni las lagunas, ni los
ríos, tan invocados en la palabrería ecológica, ni los
páramos ni las montañas, sin los cuales no podríamos vivir.
Y este maldito EGOISMO dará al traste con la humanidad.
Egoismo hambriento de los países en (eterno?) desarrollo y
egoísmo asesino de los países (será verdad?) desarrollados.
Hace muchos años encontré, gracias a mi comunión consentida
con la naturaleza y a mi contacto con el Oriente, con el
Asia milenaria y con los pueblos que viven a la sombra de
los inconmensurables Himalayas, que el destino del hombre
debe ser la ARMONIA COSMICA.

El hombre debe buscar NO ser rey y amo del universo, sino
ocupar "humilde" y sabiamente su puesto al lado de los
otros Hombres, del aire, del viento, del pájaro, de la
nube, del bosque del río, de los animales y de las
estrellas. HERMANO DE ELLOS, COMPAÑERO DEL CAMINO. Entonces
LA CASA DEL HOMBRE, QUE ES LA CASA DE TODOS, vivirá en
HARMONIA y habrá aire aire fresco, agua limpia, comida y
PAZ PROFUNDA para todos...generosamente.

Andrés Hurtado Garcia


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