Koralreef

An inconcluded life
2002-12-15 15:23:21 (UTC)

Un viaje inolvidable: dia siete, Macchu Picchu

2002-12-02 07:17:59 (GMT)

Un viaje inolvidable: dia siete, Macchu Picchu

La Puerta del Sol es un lugar mágico y místico. La
caminata es más corta y más emocionante ya que lo único que
uno quiere es llegar a este sitio antes de que salga el
sol. Desde la puerta del sol, que literalmente es como
llegar al marco de una puerta, se han tomado las famosas
fotos que hoy son postales de los picos cercanos a Macchu
Picchu.

Desde las 2am empezó a llover a cántaros. Cuando me dí
cuenta ya era muy tarde y me acordé que se me habían
quedado las zapatillas afuera de la carpa, por lo que
quedaron encharcadas. Por suerte aún me quedaban las
chancletas. La carpa que nos tocó era muy biena porque no
entró ni gota de agua. A las cuatro am nos levantaron para
ir a desayunar.

A las 5.20am empecé a caminar. Se supone que tomaría 2
horas llegar a Macchu Picchu. Amanecí con la pierna
hinchada. Me imagino que por lo que sucedió ayer. Había
mucho lodo y me tocó terminar el camino en chancletas
porque las zapatillas estaban asquerosas y empapadas, asi
que las dejé ahí mismo.

El camino fue muy pintoresco, había mucha selva y olor a
musgo mezclado con humedad selvática. Amaneció y había
neblina. Finalmente llegué al último grupo de gradas que
literalmente subí a gatas, pero arriba estaba el guía para
darme ánimos y decirme que ya no faltaba nada para llegar a
la puerta del Sol. Cuando el día no amanece nublado, dicen
que se puede ver oda la ciudad.

Llegué a la tan afanada puerta del sol y me senté en los
escalones. No veía nada más que neblina. Decidí emprender
el descenso. Magia ahí ante mis ojos aparecía el momento
más esperado de mi vida. Por cuántos años me imaginé lo
que sería llegar a ese lugar? No lo recuerdo, pero fueron
muchos. No puedo describir qué fue loque sentí, es algo
que vá más allá de la emoción. Se me llenaron de lágrimas
los ojos pues no lo podía creer. Esto fue un logro real.
Desde el primer grupo de terrazas se veía el Cerro Macchu
Picchu y el Guaynapicchu. Se veía la montaña que alberga
el templo de la Luna.

A las ocho llegué abajo para empezar el tour por las ruinas.
Recorrer cada habitación de la ciudad perdida no tiene
nombre. Todo el sacrificio de esos cuatro días no se
comparan con la satisfacción que me produjo estar ahi,
reviviendo siglos de historia. El rollo de fotos se me
acabó y el nuevo se me quedó en la mochila. Pero he podido
filmar. Recorrimos desde las casas de los cuidadores de
las Terrazas que marca el ingreso al sector agrícola hasta
el final de las fuentes. Vimos las habitaciones de los
nobles, los lugares de sacrificio y adoración, las canteras
y hasta las cárceles. En realidad fue mágico estar ahí,
tratando de imaginar cómo pudo haber sido aquello en los
tiempos gloriosos del imperio inca. El tiempo se fue
volando. Cuando caí en cuenta ya era hora de irnos para
almorzar en La Choza abajo en el pueblito de Macchu Picchu